Pilares, pilarillos, pilarejos,...

Abundantes caños en un Pilar de Güejar Sierra.

Caño solitario.
He utilizado la frase del subtítulo del blog: Pilas, pilares, pilarillos, pilarejos, pilones, fuentes, bebederos... ya que lo dedico a esos elementos hoy ornamentales en su inmensa mayoría pero que en otro tiempo eran elementos imprescindibles para el abastecimiento de agua y por tanto, transmisión de vida.

Algunos son nobles y ostentosos, como el maravilloso Pilar de Carlos V (que en realidad se deberíamos llamar de Carlos I de España y no V de Alemania ya que estamos en España). Otros son humildes y funcionales, como el Pilar frente a San Juan de Dios, cuyo mayor cualidad es el agua fresquita que mana del mismo.

Caño mudo en el patio del monasterio de San Jerónimo.

Cuando me refiero a fuentes no me refiero a las clásicas fuentes ornamentales cuya única misión es alegrarnos la vista con el fluir del agua con sus diferentes tipos de surtidores y colorines, en algunos casos, sino a aqellas que se alejan de su sentido ornamental y se aproximan más a la función abastecedora de agua para apagar nuestra sed y que tanto abundan por la ciudad de Granada.
Humildes caños en la Cuesta de San Gregorio.


También dejaré constancia de algunos de los pilares de los pueblos que nos rodean y que aún hoy, se atreven a verter agua natural por sus caños, y aunque nos echen un poco para atrás esos rótulos que ponen claramente "agua no potable" que en muchos casos no significa agua de poca calidad, sino todo lo contrario, salvo en ese pequeño detalle de la calidad sanitaria del agua, que aún no cumpliéndola puede que sean agua de más pureza que las que manan por los grifos de nuestras casas.

Caño seco en el Palacio de los Córdoba.





Igualmente se verán por aquí algunas fuentes naturales, tan próximas a la ciudad de Granada, que aún no alcanzando el título de "pilar" se pueden considerar pilares por naturaleza propia como abastecedoras de forma natural, como es el caso de la Fuente de la Bicha o la del Avellano.


Caño fresco en Dílar, cerca de la Ermita de la Virgen de las Nieves.

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