viernes, 20 de enero de 2012

Pilar en la Abadía del Sacromonte.

No sé cuantos pilares habrá en Granada. Quizás ronden los 100 entre los públicos y los que están en el interior de lugares públicos.

Es frecuente encontrarse pilares en los zaguanes de algunas casas señoriales o palacios granadinos, hoteles, patios, etc... Seguiré intentando publicar en este blog tantos como pueda.
No conozco otras ciudades pero me da la sensación de que Granada debe ser una de las ciudades con más pilares públicos. Creo que debe ser consecuencia de la singularidad de la historia de la distribución de las aguas en Granada desde la reconquista por los Reyes Católicos, como alternativa a los algibes. Quizás algún lector de este blog pueda aportar alguna información de interés al respecto.


Éste que traigo ahora lo encontré paseando por el Camino del Monte. En concreto está a la entrada de la Abadía del Sacromonte. En la misma Abadía hay dos pilares más (que yo sepa). Uno que ya tengo preparado para más adelante y otro que no me dejaron fotografiar por esa extraña, incomoda y absurda costumbre que tienen en los centros turísticos de no dejar hacer fotos. Ya veré cómo lo resuelvo pues estoy empeñado en traerlo por este blog, tarde o temprano.
El agradable lugar donde se encuentra éste pilar, y el propio recinto de la Abadía que es visitable previo pago de una ridícula cantidad (y de camino nos cuentan la interesante y curiosa historia de este lugar), merecen un paseo que puede ser muy agradable, sobre todo si se aprovecha para recorrer las calles del Sacromonte, de camino que se va o se viene, en vez de recorrer sólo el camino tradicional.

El pilar está un poco deteriorado, aunque no demasiado, y su agua, de la red de abastecimeinto, como en todos los casos (salvo la próxima fuente del Avellano o la fuente de la Bicha, algo más alejada) es suficientemente fresca como para calmar nuestra sed después del paseo.

Respecto a la Abadía del Sacromonte, tiene una historia muy singular que queda excelentemente narrada en la novela de Felipe Romero "El segundo hijo del mercader de sedas", donde se cuenta el origen de los famosos libros plúmbeos del Sacromonte (alguno de los cuales se puede ver durante la visita guiada de la Abadía).

En esta dirección se puede leer una pequeña reseña de la susodicha y encantadora novela:
"El segundo hijo del mercader de sedas"


Como siempre algo de música. En este caso propongo al fantástico compositor y músico Rodrigo Leao:


jueves, 19 de enero de 2012

Pilar del Toro o de los Almizcleros

¿Cómo no iba a anotar en este blog a uno de los pilares más representativos de Granada?. Se trata del Pilar del Toro o de los Almizcleros, en la Plaza Nueva, junto a la iglesia de Santa Ana y bajo la Torre de la Vela. Atribuido a Diego de Siloé.

También adjunto un póster que hice a un amigo para su club de natación con el motivo de fondo de éste pilar.

Y si alguien quiere, en este enlace puede escuchar el ruido que produce el caño del agua de este mismo pilar en este enlace.








Granada en el Pilar del Toro


 


Más abajo se puede ver una foto de la época en la que estuvo instalado en la calle Elvira.

viernes, 28 de octubre de 2011

Pilar del Carmen del Maurón

El Carmen del Maurón es un carmen de grandes dimensiones pero que pasa desapercibido debido a que se encuentra rodeado de calles intrincadas del barrio del Realejo. Existe en una de sus entradas un pequeño pilar que se ve desde la calle Santa Escolástica si se mira a través de la calle Pañera.








El que se atreve a entrar por esa pendiente cuesta, se encuentra un laberinto de calles encantadoras que permiten recorrer lo que se llama la Antequeruela, que es el barrio al que emigraron los moros de Antequera a quienes Fernando de Antequera, más tarde Fernando I de Aragón, echó de su tierra cuando conquistó dicha ciudad (cómo era costumbre en la época para todos los invasores que entraban en las ciudades que se rendían), allá por el 1,410.







Me gusta la zona y paseo por allí con frecuencia. De ahí que un día ame sentara en el escalón de la entrada del carmen susodicho y disfrutara dibujando la pendiente de la calle así como su pilar.












El pilar es un pilar seco que en algún momento debió tener agua,probablemente manando del mismo vaso ya que no se observa caño alguno en su bajorrelive. También puede ser que dicha pieza se adosara en algún momento posterior al uso del pilar. Dicho bajorrelieve representa una escena de la crucifixión de Jesucristo, concretamente el descendimiento.





Subiendo por la calle, se puede llegar a la Placeta de la Puerta del Sol, que guarda una agradable sorpresa de la que hablaremos en otra ocasión.

En la imagen de Street-View (abalo), la calle Pañera es el callejón a la derecha. Al fnal de la cuesta encontraremos éste pilarillo.


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jueves, 1 de septiembre de 2011

Pilar de los Escolapios

Este pilar, que yo llamo de Los Escolapios, está ubicado en el paseo de los Basilios, pegado a la fachada lateral de la iglesia del mismo nombre.
A este pilar se acercan a beber su agua paseantes que llevan bolsas de la compra, madres con sus niños, alumnos del colegio de los Escolapios, turistas que pasan por esta zona y gente en general. Es frecuente encontrar gente bebiendo su agua fresquita con frecuencia y a todas horas.
Los bancos cercanos permiten disfrutar de la tranquilidad de la zona y del murmullo del agua que mana de sus tres caños y su orientación permite a cualquiera tomar el sol en los días fríos de invierno.





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lunes, 8 de agosto de 2011

Pilar de la placeta de San Gregorio





Bajando del Albayzín, por la cuesta de San Gregorio, nos encontramos un pilar muy sencillo adosado al muro de mampostería, que sostiene otra cuesta.

Para mí este pilar es uno de los más bonitos de Granada debido a esa sencillez que marca su ejecución. Piedra desgastada pero útil, con dos caños refrescantes.

Cabe destacar, del entorno, el convento de San Gregorio Bético, que cobija una congregación de monjas de clausura, de esas que ya no se ven por estos tiempos, y que en algún momento de sus vidas decidieron encerrarse a rezar por los demás. Es curioso, entrar en la iglesia y observar detrás de las rejas, como siempre, durante las 24 horas del día, siempre hay monjas rezando.